¡Cada día nace un proyecto nuevo, único e intransferible!

Siempre en estas profesiones liberales, cuando iniciamos cualquier trabajo, lo catalogamos como un proyecto. Si, en cierta medida, nuestra profesión es un proyecto constante, que evoluciona cómo a él le parece. Últimamente, en esta sociedad tan necesitada de definiciones y expresiones aplastantes, casi todo lo que emprendemos en nuestras vidas es un proyecto, y al final, estoy completamente de acuerdo con ello. Antes, cambiábamos de trabajo y simplemente era un cambio de trabajo, pero no cabe duda de que ese cambio, es más profundo de lo que parece.

En este mi largo proyecto de la fotografía, he pasado por muchas fases y me han sucedido muchos proyectos diferentes; y entre ellos cientos de Books, y empiezo a entender ahora, que son algo más que simples Books de fotografía. No dejan de ser muchos proyectos de personas que buscan su proyecto personal y muchas veces emocional.

Álvaro es un hombre de mediana edad, con familia y un trabajo estable, que se ha embarcado en uno de esos proyectos personales. Descubrir como funciona el mundo de la publicidad, el de la moda, o simplemente participar de extra en una peli, puede resultar muy atrayente y gratificante. Ese es el nuevo proyecto que se propone, quizás para iniciar una etapa, o por descubrir nuevas sensaciones que ericen un poco la piel, o para desarrollar esta vía que ha tenido desde siempre presente. La verdad es que esta industria, su cara buena, es emocionante y adictiva; y muchas veces puede ser terriblemente cruel e inhumana.

A lo largo de estos años nos hemos dado cuenta de que todo ha ido evolucionando; ahora los perfiles y necesidades que tienen las agencias son más variopintas, los estereotipos físicos y emocionales son más variados que hace unos años. Lo primero necesito para realizar un Book, es saber, cúal es el objetivo del modelo; en un ámbito completamente profesional, como hooby, como complemento o simplemente porque les apetece. La mayoría de las veces no se sabe exactamente para qué se quiere ese book, en muy pocos casos se tiene claro. En el caso de Álvaro, tenía claro que ante todo tendría como objetivo que se encontrara cómodo delante de la cámara, y sobre todo que lo pasara bien. Y yo entendía que él tiene este proyecto sin prisas y con un objetivo claro de disfrutar de las posibles situaciones que pudieran surgir.

Tengo una teoría que nunca me falla; es la cámara que dicta sentencia y me deja entrever por donde van los tiros.Estoy completamente convencido que funciona como un probador de ropa; delante del objetivo pasan diferentes situaciones y emociones y puedes ver cuáles les sientan bien…y cuáles no. Cuando todo cuadra bien durante la sesión, todo encaja, y ahora no puedes estirar del chiche y romperlo. La prioridad absoluta es que esa línea no se esfume. Hay que dejar que el modelo disfrute y quiera participar hasta el final.

Ahora que vivimos en este mundo tan maleable, existen muchas variantes y necesidades; por lo tanto, se abre un abanico más amplio para los modelos. No es sencillo, pero tampoco es imposible. He trabajado con muchos modelos de todas las edades. Hace relativamente poco, trabajé con varios actores senior (a mí me tocaba la parte fotográfica) y era increíble que bien daban a cámara. Dominaban la situación, eran perfectos, sus perfiles eran los idóneos. Lo primero que pensé es no entendía como estos actores y actrices no trabajasen más, en publicidad, en «pelis»,en series. No se hasta que punto, serían buenos actores o no, pero después de haber trabajado con ellos, me di cuenta de que estaban casi a diario en publireportajes de teletienda, en campañas publicitarias y con pequeños papeles con alguna frase en más de una serie. Era como cuando tienes un hijo, antes no veías ni uno y después los ves a todos aunque no lo quieras. ¡Estaba claro que eran unos auténticos profesionales que vivían de su profesión desde hacía más de 30 años!

Cuando vine a Madrid, mi compañero de piso, se apuntó en una agencia como extra; pronto empezó a ir de extra y en poco tiempo se asentó en la serie «Cuentame como pasó». Y mas recientemente un amigo, fotógrafo como yo, le sucedió lo mismo. En este caso estuvo dos temporadas en una casa de papel; le llamaron para la tercera temporada pero lo rechazó, era fotógrafo y quería seguir siéndo el buen fotógrafo que es hoy en día.

La conclusión que extraigo de estos tres casos es bastante fácil de comprender. En el caso de los actores senior, ellos entendían perfectamente cuales eran sus perfiles y su target, sabían perfectamente que era lo que sabian hacer y lo que no deberían hacer. Por lo tanto, todo su esfuerzo era realzar su talento y desvanecer sus debilidades. Y en el caso de mis amigos era aún más simple, se comportaban tal y como eran, sin contaminaciones externas, sin experiencias previas, eran reales y perfectos para los personajes que debían desarrollar.

A Álvaro le deseo que encuentre sus habilidades, que aprenda a ver cuáles son los perfiles en los que se siente cómodo y entienda cual es el target dónde tiene cabida. Que disfrute plenamente, que ensaye frente a un espejo hasta el agotamiento; unicamente así se puede dominar cada pose que se exige, y saber donde está colocado cada músculo del cuerpo, aunque permanezcas con los ojos cerrados. Y sobre todas las cosas, que siempre sea fiel así mismo, ya que todos somos únicos e intransferibles.