¡Este Jueves Membrillo!

La semana pasada aparecieron como todos los años, los membrillos de la oficina. Mi mujer, en su oficina, tiene un patio trasero en dónde permanece siempre fiel al invierno, un membrillo. La canastita estaba en la cocina y siempre que los veo por estas fechas me recuerda a mi suegro Miguel. Solía cuidar y mantener ordenado aquel patio, que parecía ser perfecto para el membrillo. Su pequeño oasis en medio de la ciudad;  no estaba tan lejos del jardin de las delicias que repartía sombra fresca  y limones a «cascoporro»: y el aire, que olía diferente y te podias limpiar las manos de aceite con él. Y después de los años, ahora a duras penas recibe alguna atención y cuidadados, pero, aún permanece ofreciendo su fruto sin rendición. ¡En los «atrases» escondidos entre las torres de edificios, la luz no abunda amigo! Y tú la necesitas, o en su ausencia, un reconstituyente de manzanilla y propóleo; es necesario atajar tu carestía para que el próximo año esos frutos no sean tan exiguos, para que sean un poco menos secos.

Estoy seguro que necesita atenciones, y un poco más de comodidad; pero son años de cambios y prisas y los atrases y los patios ahora son poco frecuentados. Pero sé que, éste menbrillo sufrido, seguirá sobreviviendo a los largos veranos  y la contaminación perenne de Madrid; para que  a finales del próximo  otoño vuelva a ofrecer membrillos para toda la familia hasta hartarnos de desayunar cafés y tostadas con mermelada natural, como la vida misma.

En este «jueviernes» tempranero, nos preguntamos cómo se solucionaría  un trabajo repentino y fugaz ¿que pautas serían claves para salir del atolladero? Solamente ser simples, sin complicaciones, dedicándonos al producto: Sin «set», sin luces, y con muchas prisas. Entendímos que en este caso era encontrar sus texturas, con sólo luz natural, sin rebotes… simplemente luz y membrillos. A veces surgen trabajos en los que no estás preparado ni tienes el material necesario. Disparamos en Jpeg y editamos con Lightroom en el móvil y  dirección a Parla. Tu cliente necesita que le enmiendes su falta de previsión, y es entonces cuando tú no te puedes complicar lo más mínimo..sólo luz natural y membrillos.