¡No puedes saltar de la guagua en marcha!

Recuerdo que en algún momento era capaz de correr tan rápido como una centella, adelantar la guagua y llegar a la parada antes que ella ¡Y todo eso, sin que mi corazón se desviara de las cosas que realmente importan! ¡Sin sudor, que delatara que llevaba varias noches sin dormir! Y sin que mi cerebro tropezara, de despistara, y perdiera de vista las cosas que realmente eran importantes.

Hoy a  Jueves 21 de Marzo del 2024, estoy en un estado calamitoso; soy un prototipo ideal carente de interés para la mayoría de la humanidad excepto para mi perra que todavía no es humana ¡No se si me he explicado bien! Quiero decir que; aún tengo el recuerdo de cientos de juguetes (muñecas,coches,aeroplanos, metralletas,pistolas de vaqueros) que están desparejados o han perdido algo, descoloridos, descarnados. Permanecen roídos por el tiempo, dolidos y heridos y sus cicatrices son las muescas de los largos años de servicios a la familia.

¡Pues exactamente así me siento yo!  Soy demasiado optimista  al querer encaramarme al taxi en marcha para llegar a tiempo. ¡Bah solo es un rasguño! ¡Es ligero pero duele de cojones!

– ¿Caballero? ¡No se olvide la maleta!

– ¡Me cago en la puta! – ¡Muchas gracias, me salva la vida!-¡Perdone no vi que estaba ocupado!

Ahora mi orgullo está un poco herido, pero aun llevo algo de Rambo dentro. Todavía estoy vivo, algún rastro de sangre, pero mi equipo permanece todavía conmigo.  Correré ágil como una gacela y en un plis-plas estaré en la calle Huertas. Amplío mi zancada y la cadencia, pero no siento mi cara rompiendo el aire, siento resistencia al avance; perece que debo de ser poco aerodinámico ¡Ahora entiendo a Fernando Alonso!

Está claro que debo que cambiar de estrategia; iré a paso ligero, mientras me recupero un poco. Por lo menos el sudor que me empapa me me refresca y me resguarda de éste terrorífico calor de 22 grados que hoy está destruyendo  la vida de la mayoría de los ciudadanos de Madrid. Mientras aprieto el paso, mi cerebro, que anda incómodo por no se que cosas, piensa que lo mejor que podemos hacer es parar a beber algo de agua. Y al final decide que mejor una cervecita fría; que rica está, lastima que el sudor se me cuele por la comisura de los labios y no me deje disfrutar correctamente de la «birrita».

Pero por fin, hemos llegado al evento. Mi batería personal debe de andar sobre el 50 por ciento, tengo que ser preciso, eficiente como un congelador A plus y sobre todo; concentrarme indefinidamente, para el resto de los siglos en adivinar cual es el segundo idóneo, necesario e imprescindible en dónde se encuentra lo que busco. Pertenezco a los buscadores; podemos atravesar galaxias hasta encontrar lo más parecido a una felicidad extrema que adivinamos a través de un visor. Somos fisgones que desgranamos el tiempo en milésimas de segundos, lo atrapamos y lo mostramos de la única forma en que lo entendemos.

Mi mujer me dice que soy un tacaño ¡Pero como no voy a serlo, si no soy capaz de asaltar una guagua en marcha; vamos, ni un patinete, ni el coche eléctrico de mi sobrina de nueve años. Y que vamos a hacer si mi confidente es mi «fisio»; conoce cada parte de mi cuerpo mejor que yo. Y me mete mano sin piedad, me hace un daño descomunal, me tortura, pero me dice que es por mi bien.Y yo le pago por ello, y me comprometo a no decirle más que invierta en bolsa, que el cemento no tiene riesgo alguno.

Con esto, quiero agradecer a los maquilladores y peluqueros su paciencia por dejarnos entrar en su espacio de trabajo como elefantes en una cacharrería, a los modelo@s por su trabajo casi siempre no entendido por muchos. A los ayudantes de todos porque sin ellos sería imposible, a los diseñadores por su pasión. ¡Y a los organizadores de Atelier Couture por tratarnos tan bien, y hacernos sentirnos como en casa!

¡Si has llegado hasta aquí te invito que entres en mis otros apartados de mi web y le eches un ojo sin prisas!