Soy caprichoso, enfadica y propenso a la justa indignación.

 

 

Mañana me iré de viaje, me iré a mi isla. Allí hace muchos años, en un día concreto, a una hora específica y en un lugar exacto, me di cuenta de que «este tema de captar cosas» era lo me hacía sonreír. Sé perfectamente cómo fue y a qué altura y posición se encontraba el sol y lo primero que pensé fue en su  parecido asombroso a Koyak.

Después de algunos años me fui a otra isla para descubrir y aprender una posible profesión de la cual estaba seguro de que me iba a encantar. Comencé a revelar mis primeros carretes en «El Papua«, (un laboratorio hindú en la calle Castillo)siempre estaba alegre y disponible para nuestros despropósitos. Nos encantaba hacer experimentos, forzados, superforzados, locos C-41 etc. Al cabo de un tiempo me compré mi primera y única ampliadora, trasladé todos esos juegos del hambre al baño de mi piso compartido. Era placentero poner «truños» con algunas mujeres de papel mirándonos fijamente. Algunos de mis compis a veces se quejaban de que las paredes del baño estuviesen tan despobladas, y es que, reflexionar con alguien observándote es mucho más eficiente.

Recuerdo estar horas mirándolas una y otra vez, podía ver la tridimensionalidad que creaba el grano, una textura especial parecida a una lija para madera. Papel, revelador, fijador,  y simplemente era espectacular cuando veías tu foto colgada de la pared. Única e intransferible, casi imposible de replicar. Tu estado de ánimo, los mocos de la nariz, la humedad, los últimos besos de la noche, el ron Arehucas; podían cambiar una milésima de segundo, la velocidad de tu mano. Siempre se ha dicho que las copias eran exactas, pero para mí era imposible; yo no era especialmente bueno en el laboratorio y sabía que me era imposible replicarlas como dos gotas de agua. Sé que cada una de esas fotos eran completamente unitarias.

He abandonado bruscamente los noventa, las noches escasas, la energía duracell y la inconsciencia perpetua. A cambio abrazo esta indignación que me enfada profundamente y desata mis caprichos constantes. Es por eso que miraré incansablemente Youtube a ver si encuentro cualquier cosa nueva que consiga calmarme.